viernes, 10 de febrero de 2017

Mi Viaje a Japon. Dia 12. Fin de las historias.

Es el final. Los últimos días los dedique a caminar sin rumbo por las calles de Tokyo.
En este día, conocí la ultima ciudad , de las programadas. Nara.
Salí temprano, nuevamente vía tren bala, y nuevamente dos trenes distintos, como fue el caso de Hiroshima. Primero me baje en Kyoto, para combinar e ir directo a Nara.
Llegue y como en la mayoría de las estaciones de Japón, me perdí por la enormidad de las mismas, pero a su vez, encontré un lugar tranquilo para desayunar antes de empezar el día. Siempre las estaciones super completas, con negocios de varios rubros. Salí rumbo al famoso parque de Nara, donde andan los ciervos tranquilos , ya que en esta ciudad son sagrados, algo así como las vacas en India.
En el camino te vas encontrando con los animales, sin cuernos, calculo yo que se los habrán sacado, y con negocios de artesanias, uno mas lindo que el otro. Templos, construcciones muy antiguas y espectaculares son la antesala al parque. Llegando al parque, me empiezo a encontrar con muchos ciervos, y la gente que quería fotos con los mismos. Puestitos que vendían comida para ellos, para que el turista compre y les de. No lo quise hacer, luego de esto viví una de las "anecdotitas" mas ricas del viaje.
Estaba parado, solo, mirando a los animales, cuando en un momento se acerca un señor, un tanto mayor, tirando a anciano, aunque en japón nunca supe distinguir la edad, porque era un señor que parecía tener 60, pero tranquilamente podría tener 90, viste como es, cara relajada, tranquilo, sin arrugas, te quita años de edad. Bueno el señor , con su bicicleta y canasto, se paro atrás mio, y sin bajarse de la bicicleta, ni mediar palabra, estira su mano y me da algo que parecía comida. Sin entender lo miro, y me señala a los ciervos. Ahhhh, era comida para ellos. Pero la tarea no era sencilla, no era cosa de estirar la mano y darle. El tipo tenia una técnica, muy interesante y que resultaría tremendamente provechosa.
El señor, hizo una muestra , la cual tenia que imitar. Con un granito en la mano, parado enfrente al ciervo, tenia que subir y bajar la mano dos veces, a todo esto la cabeza del ciervo acompañaba el movimiento de mi brazo, y en la tercera el ciervo con la boca abierta esperaba que le des de comer.
Cuando vi al anciano hacer eso, quede atónito. Nunca podría hacerlo, me miro y con señas me dijo "dale, hacelo"". Lo hice dos veces y el ciervo actuó de la misma manera que con el viejito. Me di vuelta, le agradecí, y el señor con una sonrisa de oreja a oreja siguió andando en bicicleta. Fue de las historias mas lindas que me toco vivir, puede parecer una pavada, pero se sintió bastante humano.
Después de esto, tranquilamente podría terminar con el blog de Japón, pero quedan un par de cosas.
Apenas al salir de ahí, me encontré con el Templo Todai-ji, donde esta la escultura del famoso buda gigante, la mas impresionante que vi en mi vida, con mini budas a los costados, y dos esculturas grandes a su costado, como si fueran mujeres, y otras dos mas atrás, como si fueran guardianes, con caras de malo. El lugar es enorme, tiene un lindo puesto de souvenirs. Nunca había visto algo así en mi vida.
Nara tiene calles chicas, negocios raros, lindos, buena comida y es agradable para ir caminando. Lo importante para visitar esta cerca de la estación JR.

Japón fue al día de hoy, 10/02/2017, a punto de emprender un nuevo viaje al sudeste asiático, el país que mas me marco, que mas me enamoro, que mas me gusto, con sus rarezas, locuras. Un país donde tenes la locura frenética de Tokyo, con luces que salen de todos lados, y a 4 horas de tren, una ciudad que quedo en la época del emperador, como Kyoto. Con el tren bala, conocer el país es fácil, pero necesitaba mas tiempo. Es cuenta pendiente, volver, mas tiempo, y porque no quedarme a vivir y probar suerte.




lunes, 6 de febrero de 2017

Mi viaje a Japon. Dia 10 Hiroshima - Miyajima

Pase por arriba un dia. El dia 9 no fue demasiado interesante para el lector, lo fue para mi, ya que recorri Tokyo buscando una valija en especial, y anduve por diferentes shoppings averiguando por la Ps4. Pasemos a lo importante
Era uno de los dias que mas me interesaba que lleguen. Conocer Hiroshima.
La odisea comenzaba a las 5am, para ir hacia la estacion de trenes Shinjuku. Tenia los boletos reservados, eran dos trenes bala. El primero hacia Tokyo - Shin Osaka, y desde ahi a Hiroshima.
Cuando sali de la estacion no tenia mucha idea como moverme, ni como ir a la famosa cupula de la bomba atomica. Bastante desorientado, pude encontrar un bus, incluido en el JPR, que me dejaba en el centro turistico de la ciudad.
De un lado el recuerdo mas triste del pais, justo enfrente el Castillo de Hiroshima. No hacia falta moverse mucho mas de ahi, para vivir Hiroshima aunque sea por un dia.
Apenas baje del bondi, quede atonito. Pocas veces me paso que algo me chocara tanto, senti un dolor como propio, como si yo hubiese sido parte de la historia y del sufrimiento del pais, y de la ciudad. El parque de la paz es un lugar en donde se respira paz y tranquilidad, con mucho verde, pero a su alrededor todo es recuerdos. Y estos son de dolor, sufrimiento, muertes, en ningun momento podes recordar algo bonito. Salvo, y no menos importante, todo lo que lucho Japon para salir adelante en tiempo record. Te encontras con la cupula de la bomba atomica, tal cual quedo, aunque un poco retocada para que no se caiga abajo, situacion que se dio a votacion entre los ciudadanos, el dejarla tal cual esta, o retocarla suavemente, para que siga estando. Se decidio por esta hultima.
El monumento a los niños caidos, algo bastante chocante que recuerda a todos los niños muertos durante y posteriormente a la caida de la bomba, ya que por la radiacion, las personas murieron aun muchos años despues de la explosion. Esta el museo, y enfrente al mismo, se encuentra una llama, la cual lamentablemente siempre se estara encendida, ya que mientras sea asi, significa que sigue habiendo bombas atomicas en el mundo.
Dentro del museo hay cosas muy interesantes, recuerdos muy dolorosos, e imagenes escalofriantes. El famoso reloj con la hora exacta de la explosion, ropa, la sombra en la pared de un hombre que esperaba que abriera el banco, cuando la bomba exploto, y la historia detras de esto.
El dia era bastante intenso, al volver me di cuenta que por la avenida principal yacian locales de ropa de alta gama, lo que le saco un poco el espiritu a la ciudad, aunque es imposible no sentirlo. A 30 minutos de esta ciudad se encunetra la ciudad de Miyajima, que se la da de poseer la postal turistica de Japon, la cual veran al finalizar esta historia. Vas con un tren, te deja en el puerto, de ahi un barco, que te deja en la isla de la ciudad. Era tarde, tenia el tren a la vuelta, asi que tome el barco ida y vuelta rapido, pero no pude recorrer Miyajima. Cuenta pendiente a sumar a Japon.
Queda Nara, otra ciudad, con sus ciervos sagrados, y se terminan las historias.


lunes, 23 de enero de 2017

Un Cuarto de Siglo. Sensaciones



25 años es un número redondo. Suena distinto si digo “un cuarto de siglo”. Parece mucho. 

He leído por ahí, que “no importa cuántos años vivas, sino la vida que lleven esos años”. Últimamente he estado pensando mucho en las típicas frases como “la vida es corta, hay que vivirla”. He reflexionado bastante acerca de la vida, y lo que nos lleva a disfrutarla.
Pero también es cierto que el disfrute en la vida es corto. Por lo menos hablando de mi experiencia personal.  

En estos 25 años puedo decir que viví muchas cosas, mas buenas que malas. No me puedo quejar de absolutamente nada. Considero que para que la vida esta balanceada, uno tiene cosas pero siempre le faltan otras. Uno siente no estar completo el mayor tiempo. Entonces no valora lo que tiene, que puede ser mucho comparado con cualquier tipo de parámetro. Por lo tanto valorar lo que uno tiene, otra frase típica incluida en este espacio, cobra sentido. 

Tuve casi 4 años viviendo en el interior, entre Córdoba y San Luis. Luego de la separación de mis viejos, decidí  los 15 años, irme a vivir a un lugar que apenas conocía, sin nadie más que mi papa y mi hermano. Era el porteño en Córdoba. Los primeros meses fueron turbulentos, fue un cambio muy duro sin luz, con bomba de agua, pantalla solar, todas cosas que no eran cotidianas en mi vida en capital. Pero hoy puedo decir que esos años ahí me hicieron como persona. Encontré gente que me invito a ver la vida de otra manera. 

Volví a la ciudad, con la excusa de estudiar, ya que en el pueblo no lo podía hacer. Sentí que era una manera de recompensar a mi vieja después de haberse aguantado tantas cosas malas. Me sentía un poco responsable de eso.  Al principio fue duro, una nueva movida en mi vida, pero conseguir un laburo tan rápido hizo que me asiente de “sopetón” en la gran ciudad, y tenga la obligación de quedarme. Esa obligación dejo de sentirse como tal y paso a ser un nuevo modo de vida al que me acostumbre rápido. Hoy por hoy, con respecto al pueblo, cada vez me cuesta más volver. Me siento cada vez mas distanciado de lo que lo rodea. Por suerte la relación con mi viejo se mantiene, dentro de todo, en parámetros normales.  

A los 18 años hice mi primer viaje solo a Punta Cana, y desde ahí no pare. Descubrí que lo que verdaderamente me hacia vivir la vida, y disfrutarla era viajar. Pasaron casi 7 años desde ese momento, y realice 4 viajes, con el quinto en puerta.  No sé si podría viajar sin parar, por obvias causas, hoy la facultad me retiene mucho y además soy un tipo de disfrutar mucho su casa. Soy demasiado responsable, y el que me conoce sabe que no me agrando, como para dejar una carrera que tanto me costo, y que tan cerca estoy de terminarla. “Nunca me preocupo por el futuro, viene demasiado rápido.

Uno vive solo una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente.” A partir del año pasado me propuse viajar siempre que pueda, y empecé en lo que llame “viajes relámpagos” 4 dias visitando Cuzco, y obviamente Machu Picchu. Me propuse para este año seguir haciendo este tipo de viajes, siempre que pueda y los dais me den. Esto a su vez me ata al trabajo, ya que sin empleo no me puedo darme esos lujos. Creo que nunca estoy cómodo con mi trabajo, siempre me quejo de algo. A veces siento que no se me valora, que no me dicen “che Dario, buen trabajo”. Trabajo con todas personas grandes, y parece que venimos de mundos diferentes. Y me doy cuenta que a veces soy necio por eso. Paso más tiempo en la oficina que en mi casa, literalmente. Si voy a estar incomoda, en mi segunda casa, estoy haciendo algo mal. No me puedo quejar de nada, si aspirar a más, pero no quejarme.  Otra cosa que acomodar.


Tengo un carácter podrido. Cara de culo cuando no me cae bien algo, no soy falso y soy demasiado expresivo, cuando algo no me gusta lo digo. Eso me juega bastante en contra. Otra propuesta interna en mi vida, es calibrar ese carácter, tratar de regularlo, para no ser tan hiriente a veces. Soy frio, y junto con el carácter da una personalidad bastante jodida. Quiero pero no quiero cambiarla, porque sé que es algo propio en mí, y no sé si quisiera deshacerme de ella tan fácil. A su vez, se que moderar la personalidad me abriría otras puertas, me haría conocer gente, etc. Pero tampoco sé si me interesa. Siempre fui una persona solitaria, aunque a veces me gustaría no serlo. Supongo que es el balance que hace que la vida se equilibre. 

Volviendo al tema de los viajes, y cerrando un poco estas sensaciones, cada vez que regreso de un viaje mi cabeza da un giro en algún aspecto de mi vida. Siempre un viaje te hace ver cosas que antes no podías. Se acerca el viaje más largo, hasta ahora, y las sensaciones previas son intensas. No empecé el mismo, y ya estoy viendo el mapa para ver el siguiente viaje. La mente está en un permanente viaje, del cual espero nunca aterrice del todo. 

Al que no se animo a encarar un viaje solo aun, le propongo que lo intente. “La vida es una aventura o es la nada misma”.  La vida es una sola, hazla valer. Hace más.

“¿Cuál es el secreto de la felicidad?... No lo sé, supongo que debe ser encontrar algo que amas y hacerlo durante toda tu vida.”





viernes, 20 de enero de 2017

Mi viaje a Japon Dia 8. Mi tercer parque Disney del mundo.

Disney. Tokio. Chiba.  A días de Navidad.
A menos de una hora del centro de la ciudad, se encuentra el parque. Con dos trenes para llegar, el paseo se hizo corto y bastante entretenido. En el trayecto te ibas cruzando con niños y sus sombreros de personajes de Disney, o otros no tan niños... también disfrazados, pero estaba en Japón, ya nada me sorprendía.
Mas o menos los parques mantienen una linea, pero cada pais le incluye algo autóctono. Desde la comida, el orden de los japoneses para esperar los desfiles, este parque puede vivirse diferente al resto.
Empecé en la atracción de Star Wars, me metí en un auto super lento en un circuito de carreras. Pase por "Its a Small Worl", un paseo por distintas secciones con canciones y un mundo en miniatura. Tremendamente bien hecho, con los robots hasta pestañando !!!!
El parque es enorme, con un castillo grande, aunque dentro del castillo no tiene los negocios que tiene el de París. :(
Pase por la mansión encantada, todo decorado para navidad, donde hice la gran "Pichu de Sin Codificar" y pegaba gritos cuando se ponía todo oscuro, y parecía loco porque estaba tentado de mi mismo. No podia parar de reirme y la gente no entendía nada. Eso era lo gracioso. Pase por Splash Mountain, el único lugar con fila para "Single Raiders", mini montaña de rusa con agua, en la cual me moje mas de lo calculado, sobre todo en la ultima bajada.
Di una vuelta en un tren a vapor por las instalaciones del parque, y pase por la atracción de piratas del Caribe, paseo corto pero que vale la pena.
A manera de conclusión, tendría que decir que de los parques Disney que visite, Orlando - Paris - Tokio, este ultimo es el que tiene menor calidad de merchandasing, ya que esta mas orientado a los disfraces y cosas que un occidental no usaría jamas. Cabe decir que no pude conseguir un llavero que diga "Tokio Disney", situacion la cual me hizo frustrarme de gran manera. Un poco decepcionado en este sentido con el Disney Tokio.
Es otro ejemplo del orden, respeto, del japones. Es para maravillarse, ver a los locales prepararse para los desfiles que ofrecen a determinadas horas sentaditos exactamente minutos antes del inicio, uno al lado del otro, casi haciendo una coreografía.
Día a día el pueblo japones y su gente, irían enamorándome cada vez mas.




jueves, 29 de diciembre de 2016

Mi viaje a Japon Dia 7. Kyoto, la ciudad mas fotogenica que conoci.

Tenia algunas expectativas con respecto a esta ciudad. La antigua capital de Japón, la ciudad de los templos budistas mas importantes del país, la ciudad donde se mantiene una comunidad importante de "geishas" originales. Kyoto, la ciudad donde el populismo masivo de Tokyo, no llego, y mantiene intacta su belleza de años de emperador. Llegue temprano tipo 9:30 am luego de un viaje en el ya conocido tren bala. Menos de 3 horas.
La estación de Kyoto es enorme, fácil de perderse, y claramente lo hice. Pero como siempre uno encuentra el camino, esta vez gracias a un mapa pude lograr salir. Llovía, mi primera lluvia del viaje, y pude realizar un anhelo tonto de comprar un paraguas "transparente" típico japones. Y empecé mi recorrido.
Tenia todo el día, sabia de movida que no me iba a alcanzar, pero al terminar el día deduje, que Kyoto es una ciudad para dedicarle mínimo 3 días.
Empecé por el Templo Toji, el cual es galardonado y conocido como ser una de las estructuras mas grandes del mundo hecha completamente en madera. 5 pisos, como en los típicos templos de Japón, no se puede entrar, aunque al principio pensé que se podía subir, como un loco buscaba una entrada que no existía.
Sabia, además, por ser bastante investigativo ( palabra inventada o no, se va a entender) en las previas de mis viajes, que los días 21 se arma un mercado en el cual se encuentra de todo. Muchas antiguedades, esculturas budistas y de diferentes religiones, callecitas de tierra, que con la lluvia se hicieron un paseo bastante sucio. Lluvia, paraguas, y chinos por todos lados, hicieron del paseo en el mercado un poco incomodo. Pero estaba en Kyoto, que me importaba.
Caminases por donde lo hagas, encontrabas un templo, encontrabas una esquina fotografiable, y como dice el titulo sin duda, hasta ahora, es la ciudad mas fotogénica que he conocido en mi vida. Por su contraste entre tanta antiguedad milenaria, y un poco de modernidad, la cual no es avallasante ya que se complemente con la arquitectura, hace de una ciudad magnifica para disfrutar y perderse en sus calles.
Pase por la Kyoto tower, una torre de casi 70 metros, enfrente a la estación de trenes, la cual tiene un observatorio en su cúspide de 360 º con una magnifica vista de la ciudad.
De ahí se podía visualizar el templo Toji, y pude observar un gran buda dorado sentado, el cual no lo tenia investigado, y cuando baje quise ir en esa dirección a ver si lo encontraba, pero no tuve suerte. Locales de Yodobashi cameras, Mac Donalds.
Pase por el templo del agua , y en el camino me cruce y encontré con otros 3 templos, todos muy parecidos, pero cada uno te genera una impresión distinta, haciendo del paseo algo único.
Por ultimo subí a unas colinas de la ciudad, en calles únicas e inigualables, con casitas típicas de madera, "geischas modernas" con celular, pero vestidas como las antiguas, y locales únicos orientados al turismo. En la cima, me esperaba una de las imagenes que mas me quedo del viaje, y de esta ciudad. Era un complejo de templos, si no me equivoco, el complejo mas grande de la ciudad, donde sus principales templos eran de color naranja, mi color preferido, y pinturas hermosas.
Es una de esas ciudades que te transmite la paz y tranquilidad típicas de un país como Japón, y a tan solo 2 horas y media de la ciudad bestial, populosa y hermosa porque no , como lo es Tokyo.
Sin dudas Kyoto es una de las ciudades que tengo marcadas para volver y dedicarle el tiempo que se merece.


jueves, 17 de noviembre de 2016

Mi viaje a Japón. Dia 6. Final River vs Barcelona. Yokohama.

Llego el día. Debo decir que previo al viaje, este era el día mas esperado de todos. Con el correr del viaje y de los días, cada nueva mañana era una renovacion de energía, por lo cual cada día se transformo en una sorpresa refrescante.
Pero este era EL día. Nací hincha de River, por un viejo fanático, que me paso su locura, la cual enbullicio el día del descenso, y durante el año en la B, mi fanatismo no conoció fronteras. "Dolores de pecho" al gritar los goles, Rotura de vidrios, sillas y demás expresan mi locura por los colores rojo y blanco. Alguno que me conoce sabrá de esto, y otro que no, lo podrá entender si entiende la pasión por el fútbol. Entonces imaginense, ver a tu equipo, ese que hinchas desde chico, jugar la Final del Mundial de Clubes en Japón, contra el mejor equipo de la historia del fútbol, a mi humilde modo de verlo, y nada mas y nada menos que en la otra punta del planeta.
Tenia la entrada, la cual había canjeado el día de la semi final en Osaka, y tenia todo un día hasta que a la tarde noche empiece el partido. A diferencia de Osaka, la final fue en Yokohama, a tan solo 25 minutos de Tokyo, por lo tanto pude llegar temprano y a las 10 am ya estaba en la ciudad. Yokohama es una ciudad hiper moderna, con bastante atractivo, por lo que no resulto difícil pasar el tiempo hasta la hora del partido. Gente de River por todos lados.
A primera hora, subí a la torre Landmark, un edificio de 250 metros, con un mirador en el piso 65, torre que posee el ascensor mas rápido de Japón. Desde el tope, se puede observar, si el tiempo lo acompaña, el monte Fuji, y la bahía de Tokyo. Eso es apenas se sale de la estación, en la cual llegas de Tokyo. Zona con bastante atractivo, con un mini parque de diversiones, juegos, y varios centros comerciales, no tan baratos.
Pero la cabeza estaba en otro lado. La cabeza no estaba apreciando la belleza de Yokohama, ni las vistas de la torre, ni la limpieza o prolijidad de la ciudad, la cual se observa en todo Japón.
La cabeza estaba en el partido. Lo que comí, me revolvio el estomago. Los nervios eran tremendos. La ansiedad me gano, y a las 15 estaba en las cercanías de la cancha. Siempre todo caminando, perdiéndome, mirando mapas en la calle, y en el celular, pese a no tener datos moviles, apps como "maps.me" ayudan para esto.
En la cancha era todo colores, fiesta, cantos, y 20 mil argentinos esperando. Una fiesta, la cual no pude disfrutar demasiado, dado que en la cancha mis nervios se multiplican en comparacion al ver el partido en casa.
No hablare mucho de fútbol, ni del partido, ya que no es lo que expresa mi blog, pero perdimos 3 a 0, con un primer tiempo en el que estuvimos a la altura, pero un segundo tiempo muy flojo, con jugadores que no dieron el todo. Pero la experiencia estuvo, y nunca lo voy a olvidar.
A la salida, volví a la estación, me desvié de la gente y me perdí, pero después retome, tome el tren de vuelta a Tokyo, y antes de la medianoche estaba en el hotel.

En la próxima entrada, mi visita a la ciudad mas fotogénica que conocí en mi vida. Kyoto.


lunes, 22 de agosto de 2016

Mi viaje a Japon.Dia 5 La experiencia mas loca de mi vida (hasta ahora)( Mercado Tsukiji + Isla Odaiba )

Cuando me levante, tarde por cierto ya que venia de dos viajes a Osaka , no sabia que este iba a ser uno de los días mas aprovechables de todo el viaje.
Salí para el mercado de Tsukiji, el mercado de pescados y mariscos mas grande del mundo. Ese famoso, donde a las 5 am hacen la subasta de atún, evento super codiciado por los turistas en internet, aunque no es demasiado bien visto, por los locales, la presencia de turistas. Me costo bastante encontrarlo, ya que no estaba tan cerca de las paradas de la JR, pero caminando, con ayuda de algún que otro cartel pude llegar.
Cochecitos y motos van por todos lados, a lo cual hay que estar demasiado atento, ya que si uno esta paseando como si estuviera en el Times Square, te pasan por arriba, debido a que la gente local trabaja. Como eran las 11 am, la mercadería, imagino, no era la misma que a primera hora. Se ve que habían vendido bastante, aunque se logro distinguir la variedad y rareza de los peces, vivos y muertos. Después de perderme por sus pasillos mojados y con mucho olor a pescado, me fui a comer a un restaurant apenas saliendo del mercado, en donde comí unos fideos con salsa di mare, muy ricos. Después de ahí partí hacia la Isla de Odaiba, no muy conocida en Tokio.
Aquí empieza lo que hasta ahora fue una de las mejores tarde/noche de mi vida, por lo novedoso y fantástico de las cosas que hice. Para llegar, se lo debe hacer vía un tren elevado, que cruza la bahía de tokio. Este tren no esta incluido en el Jr, pero se puede sacar un pase por todo el dia, para usarlo indefinidamente. Edificio Panasonic, Tokyo Sight, Mega Web Toyota, con simuladores de gran turismo 6, otro de rally, los cuales fueron super divertidos.
Saliendo de la web de Toyota, hay un super shopping outlet, con precios bajos y ropa de muy buena calidad. De ahí, me fui a buscar la estatua de la libertad, o por lo menos la copia de la que esta ubicada en la costa de Manhatan. De noche, iluminada y con un puente, que se asemeja al de Brooklyn, la vista era impensada. Pegado a la estatua, otro centro comercial, no tan outlet, pero lindo de ver.
Para finalizar, y aquí me detengo, fui a un Onsen (baño termal típico japones). Uno de los mas grandes de Japón. Eran casi las 8pm, tenia tren hasta la medianoche, y no sabia a donde me metía. Pague, me cambie, quedandome con un Kimono, y solo boxer abajo, y entre a recorrer el enorme complejo con DE TODO. Entre, como primera parada, al baño termal mas grande el complejo, una especie de complejo, dentro del complejo, paradojicamente hablando, que tenia piletones con aguas con diferentes temperaturas, hidromasajes, y banquitos para bañarte "sentado". La experiencia fue de locos, entre a un lugar, con mas de 50 japoneses desnudos, como yo, y donde claramente era el único "no local". Contrario a mis pensamientos e ideales, no me importo nada, y no tuve vergüenza ni pudor. Me bañe, sentado en un banquito, afeite, y probe todos los piletones , que son super relajantes, de verdad. Me di un masaje de 1 hora en las piernas y los pies, para renovar las mismas luego de 5 días de mucha caminata. Cuando lo compre pensé que era todo el cuerpo, pero problemas en la traducción resulto ser solo piernas y pies. Al salir, seguí recorriendo, y encontré un pileton, donde están los famosos pecesitos que te comen lo que no sirve de tus pies. Experiencia divertida, aunque termine algo enojada ya que al lado mio había un japones, con los pies hechos pelota, el cual me robaba casi todos los pecesitos. Termine el día, comiendo dentro del complejo, para cambiarme y tomarme el ultimo tren para volver hacia tokio.
Uno de esos días que no se olvidan facilmente.
Proximamente: El día 6, con la experiencia de ver a River frente al mejor equipo de la historia, en Yokohama.