lunes, 7 de agosto de 2017

Vientiane - Laos.




Dia 5 y 6 – Vientiane – Laos.

Nunca me fue tan sencillo y ágil el tramiterio en el aeropuerto de un país. Tuve que sacar la visa “on arrival” por U$$30, pase inmigración, agarre mi valija y salí del aeropuerto. Todo eso no me llevo más de 20 minutos. Una vez ahí, tome un taxi rumbo al hotel por 57.000 kip (moneda de laos). El hotel estaba ubicado a una cuadra de la avenida principal y a unas 6 cuadras del Patuxai, una especie de arco de triunfo, muy parecido al ubicado en Paris. Era una ciudad, que previo al viaje no me generaba mucho, por eso cualquier acontecimiento será una sorpresa. Deje las cosas del hotel, por cierto llegue tipo 15 hs, y Salí. Fue la primera gran sorpresa del viaje. En cada esquina te encontras con un complejo de templos, uno más impresionante que el otro, y sin gente, sin turistas con cámaras, solo la compañía de algún que otro monje con su típica vestimenta de color naranja, dando vueltas por ahí. Caminando sin rumbo, no paraba de asombrarme en cada esquina y cada rincón de esta ciudad, que ya con solo horas de caminata me tenía atrapado. 

Llegado el atardecer, la noche caía junto al rio Mekong, y junto a ese rio se arma el mercado nocturno de Vientiane. Un lugar marcada por sus puestos rojos, que venden cosas similares a los mismos precios. Un mercado interesante para comprar ropa súper barata, calzado, electrónica (de dudosa procedencia) y souvenirs. Estaba con pantalones cortos, y me había olvidado el repelente para mosquitos. Nunca sufrí tanto a estos bichos, caminando de noche, en las orillas del rio, fui carne de cañón de los bichitos chupa sangre. Saliendo del mercado, una ciudad muy tranquila, con aire de campo, con gente humilde y varios dignos de pobreza. Es la capital de Laos. Saliendo del mercado, comí en un restaurante local, muy tranquilo, una especia de local familiar, en donde me sentí como en casa. Luego de eso volví al hotel. 

Dia 6
Me desperté tarde. Salí a las 10 am, y en la esquina del hotel los tuk tuk me llamaban para ofrecerme servicios. Arregle con uno de ellos, y con un viaje ida y vuelta me llevo hasta el parque buda. Un complejo de estilo único. 1 hora de viaje, pasando por un 80 % de caminos de tierra, con casitas muy humildes, y gente comiendo mirando los autos pasar. Una tranquilidad y amabilidad que se notaba en el aire. Un país que ya en tan poco tiempo empezaba a dejar marcas en mí. Llegue a uno de los complejos más impresionantes que visite en mi vida. El calor y la humedad eran casi insostenibles, las botellas de agua se evaporaban, y perdía la cuenta de la cantidad que tomaba. 8.000 kips la entrada, con la cámara de fotos, y entras a un parque lleno de esculturas budas, con diferentes estilos y expresiones. Tiene una estatua gigante, similar al buda reclinado visitado en Bangkok, pero no de oro. La escultura más importante es una especie de árbol de vida, con 3 pisos, en donde se accede por medio de una boca, y se sale en el techo, por otra. Algo bastante loco, en su interior albergaba esculturas de toda índole, con cabezas cortadas, uno atacando a otro, situaciones que no me coincidían mucho con lo visto en los templos budistas. Pero si muy impresionante. Arriba de todo, tenes una especie de terraza donde podes apreciar en todo su esplendor el parque.
El parque se puede recorrer en menos de 2 horas, volví con el tuk tuk,  que te espera el tiempo necesario, y fui al centro de la ciudad, al Patuxai (el arco), en donde por 3000 kip subí a lo alto del monumento. Desde afuera, justo abajo del arco, y mirando hacia arriba podes apreciar la obra casi minuciosa y detallista del arco. Me hizo acordar mucho a los techos del Museo Louvre. El dia termino caminando sin sentido y sin rumbo, por una ciudad chica, en donde si te perdías era fácil encontrar el rumbo, me hice 2 masajes, uno de los cuales fue muy raro, pero muy raro, y otro un poco doloroso. Lo cual se torna un poco en costumbre, los masajes raros, porque nunca sabes que estás contratando, y algún que otro doloroso. 


viernes, 4 de agosto de 2017

Bangkok 3º Parte - Pattaya



Dia 3 Bangkok.

Este dia no tuvo mucho de aventurero ni explorador. Venia de un dos dias con demasiados kilómetros en mis piernas, sumado al calor y la humedad de la ciudad, estaba bastante cansado. Es por eso que dedique este dia a explorar lugares cerrados para compras. Anduve por shoppings de ropa, centros comerciales donde pude chusmear gran variedad de productos electrónicos, y además me pude hacer diferentes masajes, y experimentar una situación bastante inquietante, pero perseguida por mi inconsciente.  

Debo decir que no deja de sorprenderme, como un turista alquila una chica por dia. Esto es así: Antes de venir lo leí. Uno va a un bar, le gusta una determinada mujer, habla con el encargado, y con la condición de regresarla al otro dia luego de 24 horas, se la puede llevar pagando una pequeña cantidad de dinero. Entonces el turista, aparte de hacer las cosas obvias puertas para adentro ( a veces puertas para afuera también) se pasean “de la mano” por las calles de la ciudad, van a un Starbucks a tomar café, a un restaurant a comer, cual muestra de trofeo. O así lo veo yo. 

Es algo bastante loco, que por un lado para la chica es su trabajo, y no soy quien para juzgar, pero si me atrevo a juzgar al turista, que mostrarse con una chica, muchas veces menores de edad, por la calle como si fuera su pertenencia, me parece desbocado. 

Bangkok tiene para todos los gustos, una ciudad con mucho ambiente sexual, unos fantásticos centros de compra, uno más grande que otro, shoppings de 7 pisos de pura electrónica, shoppings lujosos, otros de imitaciones. Esta ciudad posee un gran transporte público (Subte – Tren)  y sumado a las barcas del rio Phraya, hacen que uno pueda manejarse sin problemas por la ciudad, y recorrer la mayoría de los lugares conocidos. El transito es terrorífico, las sendas peatonales están pintadas pero no significan nada, y el peatón no tiene ningún derecho. 

Dia 4 Pattaya.

Al sur de Tailandia, se encuentra esta playa, conocida por la gran oferta y demanda sexual que posee, fiestas a plenas luz del dia. Llegue antes del mediodía, después de haberme tomado un bus en la estacion de Ekkamai en Bangkok. Casi 3 horas después estaba en esta ciudad. Apenas uno baja del colectivo, la oferta de transporte es inmensa, un poco de negociado, y me subí en una camioneta tuk tuk que me dejo en el hotel. Era dia de descanso y playa, y eso fue. Muy tranquilo y linda la playa. En sus calles al mediodía encontras 20 bares por cuadra, con 10 chicas por bar gritando “Massage, Massage”. Tailandia no es solo esto, sexo, mujeres y masajes fantasiosos. Pero si lo marca mucho.

Centros comerciales al estilo Bangkok, hace que esta ciudad no solo sea playa y mujeres. Recomendada para conocer una noche distinta, similar a Bangkok y disfrutar de una playa bastante tranquila. 

Tailandia un país con una diversidad cultural tremenda, con una biodiversidad de lugares, ámbitos, y espacios para recorrer, hace que sea imposible aburrirse. Hay para todos los gustos. Un país que vale la pena recorrer más extensamente.  


jueves, 15 de junio de 2017

Bangkok 2º Parte



Me había armado un itinerario, para que sea un dia largo. Me desperté temprano, a las 6 am. Tome el Sky train, a unas cuadras del hotel, hasta la estacion Saphan Taksin, de ahí baje, camine unas cuadras en sentido al rio Chao Phraya, hasta cruzarme con el puerto. En este rio, hay barcas que van y vienen, con banderas de diferentes colores, que marcan diferentes recorridos. Me tenía que tomar alguna con bandera color naranja o verde, y bajarme en la parada Tha Chang. 

El paseo por el rio es disfrutable, por unas pocas monedas podes manejarte sin problema. El rio está bastante sucio, contaminado, dejado estar, como varias partes de la ciudad. 

Apenas bajas en la parada más importante del recorrido, te encontras con un mercado, para luego empezar a pasar por puestos de seguridad. Me esperaba la entrada al Gran Palacio, llegue antes de las 08:30, pero no me esperaba la inmensidad de gente. Tampoco imaginaba, que apenas unos segundos después de que las puertas se abrieran, la gente se abalancera desesperadamente, rompiendo las filas, si es que hubo alguna. Fue una imagen bastante apocalíptica, debo decir que dentro de la mayoría de la gente, se encontraban grupos de turistas chinos, de los peores turistas que me he cruzado, y en este viaje tuve más de una anécdota. El ingreso es sumamente desorganizado. Una vez adentro, pagas 500 bath, y no podes entrar con pantalones cortos (de pedo lleve el pantalón largo en la mochila), me lo puse cuando me rebotaron en la entrada por tener bermuda. 

Una vez adentro, el ambiente se tranquiliza, y el modo apocalíptico de las personas desaparece. El lujo esta en cada metro que haces. Es un complejo que alberga los templos más importantes del país, además del gran palacio donde vive el rey. Son pocos los templos a los que uno puede entrar, sino me equivoco entre a dos, incluido el templo del buda esmeralda, con el santuario más impresionante que haya visto en mi vida, un buda muy brilloso en la cúspide. No se pueden sacar fotos en su interior, esto es muy estricto y está sumamente vigilado. La gente, local en su mayoría, tirada en el piso le pide o le agradece al buda. El complejo, además alberga la cuna del masaje tailandés, y ofrece centros con diferentes masajes. Son terapias milenarias y de las mejores del mundo, por su historia. El paseo haciéndolo tranquilo, lleva entre 3 y 4 horas, incluido el mejor masajes de pies y cabeza que me hice en mi vida, era el primero de muchos que me haría en el viaje.

De ahí , a 5 cuadras, está el templo del buda reclinado, que por 200 bath entras, y me encontré con una de las obras y/o estructuras mas impresionantes que he visto en mi vida. Es un buda, que parece una mujer acostada, con la cabeza apoyada en la mano, que supone una de las últimas etapas de la enfermedad del buda antes de morir. Con su cara, de oro y con expresiones marcadas, parece desafiar al turista que viene. 

Saliendo, volviendo para el lado del rio, cruce hacia el otro lado por 3 bath, para llegar al último templo antes de que sea el mediodía. El Wat Arun, que estaba en época de refacción, pero que aun así pude entrar a una especie de cuadrado, como si fuera una manzana de un barrio. El mismo estaba rodeado enteramente por mini estatuas de budas de oro. Una de las cosas más impresionantes que vi. Un complejo grande, junto a la orilla del rio, donde por 20 bath, compre una campana, le puse mi nombre, y la colgué para hacer cumplir un sueño. 

De nuevo a cruzar el rio, pero esta vez decidí caminar y perderme. El destino final, o por lo menos la idea, era llegar al China Town de Bangkok. Fue la primera perdida del viaje. Totalmente desorientado, y con hambre, me encontré en la parte fea del barrio chino, con casas humildes, sucuchos, que tenían las puertas abiertas, y en donde “señoritas” te gritaban, llamaban y hasta perseguían, para ofrecerte sus servicios. Estaba medio cagado, no sabía muy bien donde estaba, y me termine metiendo en un mercado con pasillos muy angostos y aterrado de gente. Me desvié del camino origina, y empecé a buscar alguna parada del subte. Luego de más de 2 horas, y sin haber comido, lo encontré, y me fui para el lado de los Shoppings (MBK Center – Siam – Pantip Plaza). 

El MBK, es un shopping de 6 o más pisos con todo lo que te puedas imaginar. La ropa es toda de segunda mano, no hay marcas conocidas, y la electrónica combina el local de Samsung original, y enfrente, un local con un indio que te vende lo que pareciera imitación. La mayoría de la electrónica, te la venden locales atendidos, por lo que me parecieron, personas indias.
El Siam es un complejo de 3 shoppings, lujosos, con todas las marcas de primera línea. 

Por último, el Pantip Plaza, un complejo de 6 pisos, con pura electrónica, con casi todo dedicado a la computación. Precios a la mitad de lo que sale en Argentina, y hasta mejor que en Japón y EEUU. Lo complicado es hacerles entender lo que uno quiere, los que hablan ingles, lo hablan de forma muy básica. 

Para cerrar el dia, me fui a hacer un masaje típico tailandés. Como siempre no sabía que me harían ni a donde me metía. Resulto ser bastante doloroso y un poco incomodo. Pero toda una experiencia.