domingo, 19 de agosto de 2012

Ya me ordene en mi desorden.

Se podria decir que despues de dos temporadas y media viviendo en la gran ciudad, devuelta, ese titulo es el que se conlleva mejor con el momento en el cual estoy viviendo. Los ultimos tres años de secundaria los vivi en dos pueblitos de Cordoba, Las Chacras y La Paz y uno en San Luis, Merlo. Me costo adaptarme de ir a colegio privado aca en baires al guardapolvo blanco del "Ipem". De el cable y la banda ancha de mi casa en Parque Patricios a la pantalla solar y la bomba de agua en Bakeleku, lugar de mi primer hogar en esta nueva vida. Obviamente no voy a contar la experiencia de los tres años vividos en los pueblos mencionados , pero me sirvieron en muchos aspectos de mi vida sin duda. Termine el secundario y llegue a Bsas casi que de prepo, a estudiar porque alla en el pueblo no habia oportunidades, y porque tenia a mi vieja aca que tambien jugaba como factor de empuje para la vuelta. Me costo un huevo y medio adaptarme devuelta a la ciudad, a la facultad que cambie dos veces de carrera y dos veces de facultad, sisi asi , y ahora parece que me quedo aunque tengo el gran karma con Matematica y esa bendita materia que parece seguirme a donde quiera que vaya. Al toque de llegar a la ciudad agarre un laburo y de cadete encima y como frutilla del postre en pleno microcentro, o mejor dicho quilombo porteño. Recien caido del pueblo y a cadetear la ciudad con todas las bocinas,ruidos y caos de la peatonal florida y sus alrededores. Pero bueno era una forma de generar un ingreso mas para la casa y una forma de ser un poquito mas independiente. Todavia me falta mejorar en la facultad y solventarme en temas de mujeres, y no sufrir tanto a veces, o que no me afecten en otros aspectos de mi vida. Pero es cuando en el laburo ya te adaptaste y reconocen tu esfuerzo y tu dedicacion en estos años, las relaciones con tus viejos parecen ser las mas acordes o normales de la edad de uno y me adapte a esta bendita ciudad a la cual le encontre sus cosas positivas y negativas y aprendi a respetar y lo mas importante sentirme respetado por ella. Por eso es que como dicen Las pastillas del abuelo, "ya me ordene en mi desorden".